El río Putumayo forma la frontera entre Perú y Colombia. La alta diversidad biológica es protegida por un área natural protegida. Los pueblos indígenas de esta zona alejada quieren construir un futuro sostenible, pero se ven confrontados con obstáculos en el ámbito de la organización, la educación, la salud y la economía, entre otras una concesión petrolera.
Desde 2002, la organización Putumayo apoya las iniciativas de los pueblos Secoya y Kichwa. El focus es el fortalecimiento de la organización, es decir capacitar las organizaciones indígenas locales y sus líderes. Se presta particular atención a las mujeres y los jóvenes. Una segunda pilar es la educación: es fundamental que los jóvenes puedan estudiar, para así contribuir a un futuro sostenible de la Amazonia.